Alopecia areata

Alopecia areata

Existen muchos tipos de alopecia, y uno de ellos, es precisamente la alopecia areata, que puede afectar a hombres y mujeres por igual, e incluso a niños y jóvenes. A diferencia de la alopecia androgénica, la alopecia areata es bastante inusual, pero puede suponer un problema grave para la estética del paciente, con una consecuente falta de autoestima o depresión. En las siguientes líneas, abordaremos un poco más sobre esta enfermedad y las diversas soluciones que existen para erradicarla.

Qué es la alopecia areata

La alopecia areata se define como un trastorno de la piel, caracterizado por la pérdida del cabello en forma de parches o zonas circulares pequeñas. Si la alopecia androgénica afecta al cuero cabelludo en su totalidad, la alopecia areata aparece solamente en un área limitada del mismo. En la mayoría de los casos, se evidencia una alopecia areata en placa única, es decir, en una zona específica del cuero cabelludo y con un área de calvicie no superior a los 24 milímetros de diámetro. No obstante, existen otros tipos de alopecia areata:

Alopecia areata en placa múltiple: Se evidencia un mayor número de placas o zonas de calvicie. Con el tiempo, estas placas pueden unirse y formar un área mucho más extensa.

Alopecia areata total: A largo plazo, la alopecia areata en placa múltiple puede evolucionar hasta provocar una pérdida total del cabello en la zona del cuero cabelludo.

Alopecia areata universal: Se produce no sólo en la zona del cuero cabelludo, sino en otras áreas del cuerpo como las pestañas, las cejas, los genitales y las axilas.

Causas de la alopecia areata

Se conoce que la alopecia areata es una respuesta autoinmune del organismo, en la cual se atacan los folículos pilosos y se obstruye su normal desarrollo y crecimiento. En otras palabras, los linfocitos inmunes de nuestro cuerpo, interaccionan anormalmente con los folículos pilosos del cuero cabelludo, algo que además puede estar asociado a otras afectaciones como lupus, úlceras, trastornos de tiroides, artritis, etc.

En el caso de los individuos del sexo femenino, la alopecia areata puede presentar factores de riesgo diversos, como por ejemplo, durante la etapa posparto, el uso continuado de hebillas y peinados demasiado apretados, la mala alimentación, así como el consumo de fármacos anticoagulantes o para mitigar el colesterol.

De manera más particular, la alopecia areata es un síntoma de otros trastornos autoinmunes como el SIDA, la sífilis, el cáncer, y como consecuencia de un tratamiento por quimioterapia, la menopausia, un consumo elevado de vitamina A, y la predisposición genética. Al respecto de esto último, se conoce que las personas con algún antecedente genético de alopecia areata, podrán experimentar esta enfermedad antes de haber arribado a los 30 años de edad.

Síntomas de la alopecia areata

Comúnmente, la alopecia areata puede provocar la aparición de pequeñas zonas o circunferencias en el cuero cabelludo carentes de cabello. Si bien se han observado otros síntomas como hormigueo, sensibilidad al tacto o ardor en estas zonas afectadas, en la mayoría de los casos no se presentan otros signos más allá de la pérdida del cabello.

Un 90% de las personas que padecen de alopecia areata, observarán una recuperación del cuero cabelludo al cabo de los diez o doce meses, aunque en algunos casos, la enfermedad podrá evolucionar hacia una calvicie total, o incluso, atacar otras áreas del cuerpo humano como las cejas, las axilas y las zonas de vello púbico, cerca de los genitales. Además, podrán evidenciarse pequeñas grietas en la superficie de las uñas de las manos, así como estrías y enrojecimiento.

Aunque la caída del cabello puede estar sucedida por un crecimiento normal, la enfermedad puede aparecer al cabo del tiempo, razón por la que es importante acudir al criterio de un especialista médico.

Cómo prevenir la alopecia areata

Desafortunadamente, no existe un tratamiento preventivo para la alopecia areata, aunque se pueden tomar en consideración algunas claves para mejorar nuestra calidad de vida en sentido general, más aún si se padece de una predisposición genética. Estas son:

– Evitar una exposición prolongada a los rayos del Sol. Para esto puede recurrirse al uso de gorros, pañuelos, gafas de sol, y cremas de protección solar.

– Priorizar en nuestras comidas el consumo de ácido fólico, hierro, antioxidantes y vitaminas B, C y E. Estos elementos nos permitirán reforzar la salud de nuestro cuero cabelludo.

– Mantenerse alejado de los escenarios de estrés. Las técnicas de respiración, el yoga o el pilates, son prácticas que podemos adoptar en nuestra vida para relajarnos.

– Acudir al médico para recibir orientación sobre cómo evitar la ansiedad o la depresión, ya que estos escenarios aceleran la aparición de la alopecia areata.

– Evitar el tabaquismo, pues además de los evidentes problemas que representa para la salud, también está asociado a la pérdida de cabello.

– Evitar el uso de accesorios para el pelo, así como las coletas, las trenzas y cualquier otro peinado que resulte excesivamente apretado.

– Asearse el cabello con champús nutritivos y libre de agentes químicos como los sulfatos.

– No abusar del uso de rizadores, planchas y secadoras. El cabello mojado suele ser muy frágil, por lo que debemos cuidarlo y secarlo preferiblemente al aire libre.

– Cada dos o tres meses, se recomienda realizar un corte de cabello. Esto le dará más energía y le permitirá renovarse con mayor fuerza.

– Masajear el cabello periódicamente. Partiendo desde la cervical y hasta la frente, aplicar movimientos suaves y circulares de manera ascendente por todo el cuero cabelludo para apoyar el riego sanguíneo de la zona.

Remedios caseros para la alopecia areata

Sin duda, no son pocos los remedios caseros y soluciones naturales que existen para evitar la alopecia areata. Sin embargo, estos cuatro han demostrado ser sumamente eficaces para evitar o contrarrestar este trastorno:

Lavanda: El aceite esencial de lavanda, complementado además con aceite de coco, puede volverse un remedio efectivo contra la alopecia areata, especialmente cuando se aplica en las fases iniciales de la enfermedad. La lavanda, debe frotarse en la zona donde se muestra la calvicie, con lo que se consigue disminuir la caída del cabello, e incluso, evitarla por completo.

Vitamina C: El consumo de vitamina C, presente en los cítricos y algunos vegetales de hoja verde como el pimiento rojo, el perejil, el brócoli o la coliflor, es un remedio natural excelente para combatir los efectos de la alopecia areata. Del mismo modo, el consumo de algas, aportará también vitaminas y minerales esenciales para estimular el desarrollo adecuado del cabello.

Ginkgo biloba: Dentro de los remedios herbales, el ginkgo biloba y la leche de cardo son los más utilizados para ralentizar la pérdida de cabello y erradicar la alopecia areata. Mientras la leche de cardo funciona como un desintoxicante natural del organismo, el ginkgo biloba favorece el riego sanguíneo del cuero cabelludo, por lo que juntos permiten favorecer la salud del cabello.

Cebolla: La cebolla es insustituible para tratar la alopecia areata por dos razones: posee un efecto antiséptico muy beneficioso para evitar microbios y agentes infecciosos, y al mismo tiempo, también nos aporta azufre, indispensable para promover una correcta circulación sanguínea, y un sano crecimiento del cuero cabelludo.

Tratamientos para la alopecia areata

El tratamiento para la alopecia areata, se centra principalmente en detener la reacción autoinmune del organismo, principal causante de la pérdida de cabello en este tipo de enfermedad. En este sentido, las principales soluciones son:

Inmunoterapia DCP: Se realiza a través de la difenciorona o éter dibutílico, aplicado sobre el cuero cabelludo para aplacar el efecto adverso de las células inmunes.

Fototerapia ultravioleta: Consiste en una exposición controlada de rayos ultravioletas sobre la piel del cuero cabelludo. Generalmente se combina con psoraleno, dando lugar a lo que se conoce como tratamiento PUVA.

Sulfato de Zinc: Es una loción empleada ampliamente para tratar la dermatitis seborreica y la alopecia areata. Se aplica de manera diaria y a través de leves masajes en el cuero cabelludo.

Corticoides: En especial la prednisona, que se administra mayormente por vía oral, o en ocasiones, por vía intravenosa.

Cremas con cortisona: Se aplica sobre los parches o placas del cuero cabelludo a modo de inyección. Del mismo modo, pueden utilizarse lociones antialopécicas que actúan como vasodilatadores, favoreciendo la irrigación sanguínea.

Minoxidil: Enfocado principalmente a acelerar el crecimiento del cabello, así como el diámetro de los folículos pilosos, el minoxidil es una de las técnicas más empleadas en la actualidad contra la alopecia areata. Puede encontrarse presente en champús y lociones.

Antralina: Al igual que la difenciorona, la antralina es un fotosensibilizante que provoca una irritación del cuero cabelludo, apoyando el crecimiento del cabello.

Ácido salicílico: Se aplica en forma de gotas sobre las placas afectadas del cuero cabelludo. Esto permite reactivar y fortalecer el crecimiento santo de los folículos pilosos.

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